Fondo de emergencia: cuánto ahorrar y dónde guardarlo
En octubre de 2021, tres meses después de dejar mi contrato en el banco para montar mi tienda online, se me rompió el portátil con el que gestionaba los pedidos. Reparación: 340 €, en un mes en el que había facturado poco porque todavía estaba arrancando. No tuve que pedir nada prestado ni tocar una tarjeta de crédito porque llevaba año y medio con un fondo de emergencia aparte. Ese susto, resuelto sin estrés, es la mejor prueba que tengo de para qué sirve de verdad este fondo.
Por qué lo tengo separado de todo lo demás
Sin ese colchón, cualquier imprevisto se convierte en deuda, normalmente cara. Cuando trabajaba en el banco veía a diario expedientes de crédito rápido con TAE por encima del 20 % pedidos para cubrir justo este tipo de gastos: una reparación, una factura inesperada. Tener el dinero ya apartado me ha evitado entrar en eso, tanto de asalariado como ahora de autónomo.
Cuánto ahorré yo, y cuánto recomiendo
La referencia habitual entre asesores financieros es de tres a seis meses de gastos fijos, no de ingresos. En mi último año como asalariado, con gastos fijos de unos 950 € al mes, mi objetivo fueron 4.500 €, algo menos de cinco meses, porque tenía un contrato estable. Al hacerme autónomo, con ingresos variables y sin la red de un sueldo fijo, lo subí a 7.000 €, más de seis meses de mis gastos fijos actuales, que rondan los 1.100 €.
Si quieres calcular el tuyo: suma vivienda, suministros, seguros, comida básica, transporte y cuotas de deuda. Multiplica por tres si tienes un empleo estable y sin cargas; por seis si eres autónomo, tienes ingresos variables o personas a tu cargo, como fue mi caso al dar el salto.
Dónde lo tengo guardado
Lo importante no es la rentabilidad, es que esté disponible en uno o dos días sin penalización. Yo lo tengo en una cuenta de ahorro remunerada de un neobanco, completamente separada de la cuenta donde cobro y pago el negocio; ver el saldo cada vez que entro en mi cuenta corriente me habría tentado a usarlo para otras cosas. No lo tengo ni en fondos ni en acciones: ese dinero no puede perder valor justo el mes en que lo necesite.
Cómo lo construí, paso a paso
- Empecé con una meta pequeña. Mi primer objetivo no fueron los 4.500 € finales, sino 500 €, que ya cubrían la mayoría de sustos pequeños.
- Automaticé una transferencia el mismo día que cobraba la nómina, de 120 € al mes al principio. No esperé a ver "qué sobraba" a fin de mes, porque casi nunca sobraba nada.
- Metí ahí los ingresos extra: la paga extra de junio y una devolución de Hacienda de 2019 fueron directas al fondo, sin pasar por la cuenta corriente.
- Lo revisé al cambiar de situación. Al hacerme autónomo, recalculé el objetivo porque mis gastos fijos y mi nivel de riesgo habían cambiado.
Qué hice cuando lo usé
Después del susto del portátil en 2021, volví a las transferencias automáticas hasta reponer los 340 € en dos meses, antes de retomar cualquier otro objetivo de ahorro. Esa es la parte que más cuesta y la que más gente se salta: tratar la reposición del fondo como prioridad, no como algo para "cuando pueda".
Lo que no cuenta como emergencia
Lo decidí de antemano para no engañarme en el momento: un viaje que surge de repente o unas rebajas tentadoras no son emergencias, por mucho que lo parezcan. Si tienes dudas, pregúntate si hace un año habrías considerado ese gasto imprescindible; si la respuesta es no, probablemente no lo sea ahora tampoco.
Si quieres simular cuánto tardarías en llegar a tu objetivo ahorrando una cantidad fija cada mes, prueba la calculadora de ahorro de la portada; es la misma que usé yo para calcular mis dos objetivos.