Tienda propia o marketplace: por qué uso las dos cosas
Empecé mi tienda de accesorios de ciclismo en un marketplace, en 2021, y no abrí tienda propia hasta un año después. No fue indecisión: fue una secuencia deliberada que, mirando atrás, recomendaría a cualquiera que empiece de cero sin presupuesto grande para publicidad.
Por qué empecé en un marketplace
No tenía ni idea de si mis productos se venderían de verdad, y un marketplace me dio tráfico inmediato sin tener que invertir en atraer visitas desde el primer día. En mi primer mes vendí 14 unidades sin gastar un euro en publicidad, algo que en tienda propia habría sido mucho más difícil al empezar de cero sin seguidores ni posicionamiento en buscadores.
Lo que no me gustó: pagaba un 10 % de comisión sobre cada venta, competía en el mismo escaparate con vendedores que ofrecían productos casi idénticos más baratos, y el comprador recordaba el nombre del marketplace, no el mío. Cuando quise construir algo de marca, me di cuenta de que no tenía ni el email de mis clientes.
Por qué abrí tienda propia un año después
Con una base de clientes ya conseguida y algo de margen para invertir en publicidad, monté mi propia tienda online. La comisión de la plataforma de tienda y la pasarela de pago me salen muy por debajo del 10 % del marketplace, lo que mejora el margen en cada venta. Y ahora tengo lista de email propia, algo que uso para avisar de nuevos productos sin depender de la visibilidad que me dé un algoritmo ajeno.
Lo que me costó más de lo esperado: generar tráfico propio. Los primeros tres meses de tienda propia, sin el empujón de visibilidad del marketplace, vendí menos que en marketplace el mes anterior, aunque el margen por venta fuera mejor. Tuve que invertir tiempo real en SEO y redes sociales para que las visitas empezaran a compensar.
Lo que hago ahora: usar las dos a la vez
Sigo vendiendo en el marketplace, que me aporta ventas de clientes nuevos que no me conocían, y en mi tienda propia, donde tengo mejor margen y controlo la relación con el cliente. No son excluyentes: el marketplace me sirve de escaparate y captación, la tienda propia de fidelización y rentabilidad a largo plazo.
Cómo decidiría yo mismo hoy, si empezara de cero
- Si tienes poco presupuesto para publicidad y quieres validar rápido si tu producto se vende, un marketplace es, por experiencia propia, el punto de partida más razonable.
- Si tu producto depende de una marca fuerte o de una experiencia de compra cuidada, como ocurre con muchos productos de nicho, la tienda propia aporta más valor a largo plazo, aunque el arranque sea más lento y exija más trabajo de tráfico.
- Calcula el margen real en cada canal antes de decidir; yo lo hago con la misma fórmula que explico en cómo calculo el margen real de un producto, cambiando solo el porcentaje de comisión según el canal.
No hay una respuesta única y universal; esta es la secuencia que a mí me funcionó, con mi producto y mi presupuesto inicial, no necesariamente la que mejor encaje en tu caso.